Todo comienza en…

La semana pasada tuve el placer de compartir con tres grandes seres humanos dadores, profesionales y muy humanos, donde conversamos durante hora y media en vivo para un programa radial, y luego fue transmitido por TV el día siguiente, y más allá de lo que salió al aire, en las pausas entre cada bloque se mantuvo presente el “secreto” para lograr el éxito en relaciones de pareja, como miembro de una familia y con el uso apropiado del dinero: Todo comienza en el hogar.

Y muy probablemente lo tienes claro, al leer estas líneas  quizás lo afirmas inmediatamente, sin embargo lo escribo para regalarte una pregunta: ¿Eres congruente como el papá o la mamá inspiración para tus hijos?

Esta pregunta la enfoco pensando en que ellos serán los futuros creadores de sus hogares y desde ya aprenden a construirlo observándote.

Te invito a que valores pequeños detalles para reflexionar acerca de la congruencia, y no pretendo que involucres el HACER, piensa en ti desde tu SER porque tus hijos son diferentes a ti y probablemente puede que hagan lo mismo que tú, sin embargo no significa que sean como tú.

Estos “pequeños detalles” tienen que ver con tus logros, tus aprendizajes, tus valores, tus sueños. Por ejemplo, usemos ese mensaje motivacional tan conocido: “anda y ve tras tus sueños”. Muchos son los padres que dicen soñar con que sus hijos sean exitosos, dejando a un lado sus propios sueños. ¿Esa es la forma que tienen para enseñarle a sus hijos que vayan por los suyos? Pienso que si deseas hijos exitosos, comienza por incluir el éxito en tu vida.

Hay otros pequeños detalles muy fáciles a revisar, he visto como padres corrigen constantemente la forma en la que los hijos se comunican con otros, simplemente porque no utilizan palabras como: Gracias, lo siento, con permiso, buenos días, me equivoqué, etcétera. Te invito a prestar atención a tu vocabulario en casa, revisa si esas frases que te gustaría usen tus hijos, están presentes en los adultos, incluso al dirigirse a ellos.

Recuerda, para que tus hijos cambien, primero lo haces tú.